Ciencia ciudadana, la próxima revolución

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Publicado el Martes 24/08/2010 por José Antonio Redondo Martín en Ciencia

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Últimamente ha ido ganando relevancia el concepto de periodismo ciudadano, compuesto fundamentalmente por blogueros y twitteros y productores en general de social media como fotografías o video. Los medios sociales como WordPresss, Youtube o Flickr junto con herramientas como los móviles inteligentes han permitido que cualquier noticia se ilustre, se documente y se emita casi de inmediato, propagándose a los colectivos interesados e incluso a la prensa generalista de forma rápida y en ocasiones muy viral.

Menos popular en los medios viene siendo la ciencia ciudadana pero comienza a haber proyectos muy destacables. Por un lado, el ejemplo más masivo podría ser Galaxy Zoo, que se lanzó en julio de 2007 con la intención de utilizar las posibilidades de Internet para que numerosos usuarios ayudaran a clasificar los millones de galaxias que habían sido fotografiadas pero no observadas con atención por la imposibilidad de dedicar tantas horas de trabajo de los astrofísicos. Actualmente cuenta con centenares de miles de usuarios y decenas de millones de galaxias clasificadas.

Ha bastado que el promedio de los usuarios clasifique unos pocos cientos de galaxias, lo que lleva apenas unas horas y se hace por entretenimiento y curiosidad. Entre esos usuarios abunda la comunidad educativa de base, profesores y estudiantes de secundaria, y también aficionados a la astronomía o curiosos en general. El modelo se ha ampliado y ha dado origen a diversos proyectos en esa línea como Zoo Universe, la observación de manchas solares y otros muchos.

Emplear esta enorme fuerza de trabajo en una mera clasificación de fotografías es algo que pondría los pelos de punta a Ernest Rutherford, padre de la física nuclear, que dijo aquello “toda ciencia, o es Física, o es coleccionismo de sellos“. A pesar de que la taxonomía empleada es extremadamente simple el trabajo colectivo ayuda a que los físicos profesionales obtengan conclusiones muy interesantes. Así permite estudiar el corrimiento hacia el rojo y otras propiedades de los distintos tipos de galaxias y establecer de una forma más clara su evolución a través de la historia del universo.

Otra aportación es la de facilitar enormemente la detección de objetos “raros”, que por su infrecuencia sólo pueden ser observados cuando se realiza el estudio de millones de objetos. Quizá el más famoso de los hallados es el Objeto Hanny.

Hanny Ciencia ciudadana, la próxima revolución

El objeto Hanny es una acumulación de gas iluminada junto a la galaxia espiral IC2497 ( en la imagen en verde)

Se ha encontrado una explicación hace poco por parte de los astrónomos, al averiguar que la galaxia tiene un agujero negro con una intensa radiación óptica y ultravioleta que se dirige como un haz e impacta en esta nube iluminándola.

Otro proyecto interesante es FoldIt. Con un concepto mucho más moderno, la Universidad de Washington introduce el diseño de proteínas a partir de un juego gratuito en el que pueden participar todos los usuarios que se lo descarguen. El plegado de polipéptidos para constituir proteínas es clave para establecer la funcionalidad de éstas, la investigación sobre algoritmos que permitan establecer la forma final en medio acuoso de este tipo de substancias se ha estado investigando con mucha intensidad desde finales de los 80. Es un tema que en la Facultad de Químicas de la Complutense nos explicaba el profesor Roberto Arche Rey (1).

Las posibilidades de representación gráfica en 3D que dan las tecnologías actuales hacen posible manipular las estructuras para llegar a configuraciones potencialmente estables.

proteina fold it Ciencia ciudadana, la próxima revolución

Polipéptido plegado con FoldIt

Este programa supone no sólo un avance por el concepto tecnológico (juego multiusuario y tecnología 3D en combinación con Internet), también lo es por la forma de utilizar el conocimiento, los avanzados conocimientos de los bioquímicos y los ingenieros informáticos se “empaquetan” de una forma extremadamente sencilla de modo que los usuarios sin conocimientos avanzados pueden colaborar analizando centares de miles de estructuras colaborando en investigaciones que son fundamentales para la mejora de nuestra salud.

La tercera posibilidad de ciencia ciudadana la aporta Eric Paulos, padre de la llamada computación urbana en esta entrevista, es un uso más parecido al periodismo ciudadano, donde pueden colaborar con sus móviles o con sensores propios.

Fuente de la entrevista: http://www.periodismociudadano.com/2009/03/18/eric-paulos-moviles-sensores-y-ciencia-ciudadana/

Una cuarta posibilidad, la más avanzada tecnológicamente a nivel conceptual, consiste en la computación grid, la utilización de la suma de la capacidad sobrante de innumerables computadoras para procesar grandes cantidades de información o realizar cálculos que sobrepasan la capacidad de las grandes computadoras. El ejemplo más divulgado por los medios es la posibilidad de colaborar con el proyecto SETI (siglas en inglés para Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre) http://setiathome.berkeley.edu/sah_participate.php . Es más atractivo sin embargo World Community Grid, que alberga diversos proyectos: http://www.worldcommunitygrid.org/stat/viewProjects.do los más populares están relacionados con la sostenibilidad (agua y energía limpias) seguido por la investigación biomédica. Ésta última es la posibilidad más sencilla de colaboración, pero no es tan popular como las otras. España es el quinto país de Europa en cuanto a actividad, con 5.553 usuarios, una cifra que sería interesante que creciera en el futuro, ya que es una ínfima parte de nuestro parque de computadoras y estamos muy por detrás de países como Estados Unidos y Francia.

Sospecho por la variedad de aproximaciones que las posibilidades de la ciencia ciudadana excede con mucho a la enorme riqueza que ya aporta el periodismo ciudadano, sin embargo tiene un talón de aquiles, la escasa participación de personas en comparación con aquél. Quizá la colaboración altruista de grandes empresas tecnológicas como Google, Oracle o Facebook y también de los medios de comunicación podrían darle un impulso definitivo, al fin y al cabo estas corporaciones también podrían beneficiarse a la larga de este crowdsourcing con la ayuda de las capacidades de millones de las mentes y las computadoras y móviles de millones de usuarios.


, profesor de bioquímica, fue el último vicedecano que tuve en mi época de Químicas, llegó al cargo en abril de 1990 y le dio tiempo a lanzar los intercambios Erasmus y el sistema de créditos ECTS, gestionando mi admisión en la Universidad de Kent dentro de este marco. Falleció en octubre de 1991 en un accidente de tráfico.

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