Eslabones de una cadena: Tractatus, música y cine

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Posted on 21st abril 2010 by redondomartin in Cine |Música

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«En el estado de cosas los obje­tos depen­den los unos de los otros como los esla­bo­nes de una cadena.» Lud­wig Witt­gens­tein, Trac­ta­tus 2.03

2.031 El Clave Bien Tem­pe­rado | Pre­lu­dio y Fuga nº2 BWV 847 | Glenn Gould

Estu­penda y bara­tí­sima edi­ción de The Well Tem­pe­red Cla­vier Book 1. BWV 846–853 gra­bada para Colum­bia (ahora Sony). Con pasa­jes bri­llan­tí­si­mos de Gould. En este caso “el modo y manera en que se com­por­tan los obje­tos unos con otros” se per­cibe al escu­char en un teclado donde se reco­rren todos los doce tonos mediante com­bi­na­cio­nes de pre­lu­dios y fugas. Esto es posi­ble gra­cias a la afi­na­ción tem­pe­rada que abrió las posi­bi­li­da­des de com­po­si­ción de los siguien­tes siglos al faci­li­tar enor­me­mente la modu­la­ción. En tér­mi­nos pic­tó­ri­cos hace una com­po­si­ción de doce díp­ti­cos en que com­bina todos los colo­res y diver­sos patro­nes rít­mi­cos y com­po­si­ti­vos. La dis­cu­sión de si esta obra es un ejer­ci­cio aca­dé­mico o una obra de pleno sen­tido musi­cal sería un sin­sen­tido, más bien parece un modo como cual­quier otro de explo­rar el labe­rinto crea­tivo. Es algo simi­lar a algu­nos tex­tos de Ray­mond Que­neau, que resul­tan sobre­sa­lien­tes. El pro­pó­sito didác­tico estaba con­te­nido en el alcance de la obra, pero tam­bién encie­rra algu­nos deta­lles para los cono­ce­do­res de la Música; esto decía Bach en la por­tada de la partitura:

«El [ins­tru­mento de] teclado bien tem­pe­rado, o pre­lu­dios y fugas en todos los tonos y semi­to­nos, ambos con la ter­cera mayor o ut, re, mi y con la ter­cera menor o re, mi fa, están com­pues­tos para la prác­tica y el pro­ve­cho de los jóve­nes músi­cos deseo­sos de apren­der y para el entre­te­ni­miento de aque­llos que ya cono­cen este arte».

2.032 Blues for Pablo | Miles Ahead | Miles Davis

Esta pro­po­si­ción del Trac­ta­tus nos dice que la estruc­tura del estado de las cosas “es el modo y manera como los obje­tos se rela­cio­nan en él”. He tomado el disco Miles Ahead para ilus­trarlo, pero lo mismo se podría haber tomado cual­quier cua­dro de Edward Hopper.

2.033 La inva­sión de los ladro­nes de cuer­pos | Don Siegel

Estu­penda pelí­cula de terror extra­te­rres­tre en que los inva­so­res se desa­rro­llan en capu­llos y ase­si­nan y sus­ti­tu­yen a las per­so­nas. Bási­ca­mente es lo que hacen los per­fi­les de face­book con noso­tros, excepto que de momento no nos andan ase­si­nando. “La forma es la posi­bi­li­dad de la estruc­tura”, tal y como decía el aus­triaco. Curio­sa­mente estos seres se lla­man ‘pods’, casi como las cria­tu­ras de Steve Jobs. ¿La tec­no­lo­gía imita al arte?

2.034 Lacombe Lucien | Dir. Louis Malle | Guión: Patrick Modiano

Aun­que esta pro­po­si­ción, que dice que la estruc­tura del hecho viene con­di­cio­nada por las estruc­tu­ras de los esta­dos de cosas parece for­mu­lada por un físico cuán­tico, quizá tam­bién sea apli­ca­ble a los hechos his­tó­ri­cos que tie­nen com­po­nen­tes irra­cio­na­les o arbi­tra­rias, esa com­bi­na­ción de azar y res­tric­cio­nes que según Monod acabó guiando la evo­lu­ción de casi todos los seres vivos tam­bién forma del algún modo nues­tras posi­bi­li­da­des elec­ti­vas ante un con­flicto moral.

Libros de la semana: Edward Gorey, Fernando Krahn, Nicanor Parra

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Posted on 12th abril 2010 by redondomartin in Cine |Libros

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Entre el tra­bajo sobre­do­si­fi­cado, la escri­tura de mi nuevo libro y las vaca­cio­nes he tenido un poco aban­do­nada esta ventana.

Me he sal­tado entre otras cosas el repaso a la visita sema­nal a las libre­rías. Com­pré cosas bas­tante raras: ‘Bicho­gra­fías’, un bes­tia­rio hecho con bas­tante humor por el recien­te­mente falle­cido Fer­nando Krahn, ‘Parranda Larga’, de Nica­nor Parra y ‘Amp­hi­go­rey de nuevo’, de Edward Gorey. Hace poco tam­bién me pre­sen­ta­ron a Jodo­rowsky en la pre­sen­ta­ción de su ‘Poe­sía sin fin’, que apro­ve­ché para que me fir­mara. Ade­más de esta racha de lec­tu­ras de los poe­tas del fin del mundo, creo que últi­ma­mente ando algo medio gótico, ayer estuve viendo Shut­ter Island, la pelí­cula más oscura de Scor­sese, y hace un momento el Drá­cula de Guy Mad­din. Para poner las cosas en su sitio ando escu­chando a The Cure. Entre­tanto me pre­gunto a mí mismo por­qué a Parra no le han dado aún el Pre­mio Cer­van­tes o el Nobel, quizá por­que los jura­dos aún tie­nen alguna con­fu­sión, espero que algún día corri­jan la opinión.

Gorey es un tipo aparte, quizá el artista que más haya ins­pi­rado a Tim Bur­ton. Sin la pátina cool de Char­les Addams o del pro­pio Krahn, que se aso­ma­ban con auto­ri­dad en la mítica The New Yor­ker, era mucho más arries­gado, mez­cló en sus viñe­tas a la infan­cia y a la muerte, una yux­ta­po­si­ción a todas luces de alta poten­cia poé­tica pero de impacto emo­cio­nal inquie­tante –que por cierto tam­bién se da en Shut­ter Island pero en este caso prác­ti­ca­mente sin pre­sen­cia del esti­lete trans­gre­sor del pro­fun­da­mente libre Edward Gorey.

Sub­yace en su poé­tica un fondo dra­má­tico, con un men­saje claro: la muerte es un suceso alea­to­rio que des­truye la inocen­cia, y nos espera tras cual­quier ines­pe­rado acci­dente:

Pro­fun­da­mente extraño la publi­ca­ción de la serie Amp­hi­go­rey fue su pri­mer y muy tar­dío éxito, uno de los más raros poe­tas visua­les que se recuer­den. Un genio y como Parra, uno de los poe­tas sin Olimpo.

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