Libros de la semana: Conectados y Marketing 2.0

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Posted on 21st febrero 2010 by redondomartin in Libros

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Esta he com­prado muy pocos, ambos rela­cio­na­dos con Inter­net y el fenó­meno 2.0.

Conectados

He empe­zado a leer el pri­mero, no he tenido tiempo para más, cons­ti­tuye una apro­xi­ma­ción divul­ga­tiva de dos teó­ri­cos de las redes socia­les que resulta bas­tante intere­sante. Incide bas­tante en que somos influi­dos por rela­cio­nes de hasta ter­cer grado, por lo que la pro­pa­ga­ción epi­dé­mica de men­sa­jes (bue­nos, malos y regu­la­res) puede lle­gar a ser rapi­dí­sima. Son con­cep­tos que ya han expli­cado los exper­tos en mar­ke­ting viral en otras publi­ca­cio­nes, quizá la dife­ren­cia es que esto se explica desde el ahora popu­lar con­cepto de las redes socia­les y desde una pers­pec­tiva sociológica.

Aquí dejo uno de los videos de la web de conectados:

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Otra semana, otra responsabilidad más

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Posted on 21st febrero 2010 by redondomartin in Trabajo

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Esta semana no había podido aña­dir nin­gún post. Hay una impor­tante nove­dad, el vier­nes se anun­ció que asumo la Direc­ción de la divi­sión de for­ma­ción de Grupo Quando, en IFI (Ins­ti­tuto de For­ma­ción Inte­gral). Desde 2008 me ocupo de la direc­ción de Cur­so­fo­rum, la empresa de con­te­ni­dos del grupo, tene­mos un pro­yecto de desa­rro­llo bas­tante intere­sante del que sigo estando a cargo.

IFI es una vieja cono­cida, ya que estuve desde su fun­da­ción en la fun­ción de Direc­tor Téc­nico, ocu­pán­dome de la direc­ción de infor­má­tica y de la de I+D (8 añitos).

El logo de IFI

El reto es impor­tante, ya que IFI ges­tiona más de 25.000 alum­nos al año.

Tam­bién comencé como tutor del curso de Estra­te­gias de Marca Online, den­tro del pro­yecto Glob@ltur que en gene­ral está resul­tando muy apre­ciado y donde tam­bién llevo el curso de comer­cio electrónico.

Libros de la semana: Crumb, Yeats, Yuri Herrera, Pohl

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Posted on 13th febrero 2010 by redondomartin in Libros

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Para no variar volví a explo­rar en la libre­ría de turno. Esta vez hice una selec­ción un tanto ecléctica:

* Las ense­ñan­zas de Mr.Natural. Ilu­mi­na­cio­nes. De Robert Crumb. La Cúpula / Novela Grá­fica (2008). Genial autor de cómics.

* Pór­tico. Los anales de los Hee­che. De Fre­de­rik Pohl. Zeta Bol­si­llo (2009). Gana­dora de los pre­mios Hugo, Nebula y John W. Campbell.

* Anto­lo­gía bilin­güe. W.B. Yeats. Alianza Edi­to­rial / Lite­ra­tura (reedi­ción de 2007). Me ape­te­cía releer al irlan­dés, de este autor tengo varios libros, entre otros, La Torre, en la edi­ción que hizo DVD; una obra maes­tra que en su día reseñé para El Crítico.

Luego me fui al Hotel Kafka, que esta vez en su ver­sión más social, se pre­sen­taba Elec­tró­nica para Clara, último Pre­mio Len­gua de Trapo del bil­baino Gui­llermo Agui­rre, un autor joven de tan sólo 25 años. Hubo lle­nazo. Le pre­sen­ta­ron los ami­gos Rafael Reig y Juan Apa­ri­cio Bel­monte. Acu­die­ron bas­tan­tes escri­to­res: Mila­gros Frías, Ramón Per­nas, Ronaldo Menén­dez, Lola Beccaria…

Electrónica para Clara, cartel de presentación

Con éste último como siem­pre acabé teniendo una curiosa con­ver­sa­ción, acerca del relato que para expli­car la cuarta dimen­sión hacía Carl Sagan en Cos­mos, la tesis es que quizá algu­nos per­so­na­jes con­si­de­ra­dos extra­ños o incluso locos quizá acce­dían a una dimen­sión des­co­no­cida para noso­tros pero igual­mente real. Ahí fue donde vol­vi­mos una vez más sobre Kurt Von­ne­gut y su Mata­dero Cinco. Comen­taba Juan que la parte de los extra­te­rres de esta novela genial le pare­cía aún más real que la del bom­bar­deo de Dresde. Recor­da­mos tam­bién los rela­tos visio­na­rios de Phi­lip K. Dick, donde para via­jar basta con conec­tar un dis­po­si­tivo a la mente, o sen­ci­lla­mente exis­ten reali­da­des para­le­las que sus héroes aca­ban atravesando.

Edu Vilas, el direc­tor de Hotel Kafka, me dejó tam­bién un ejem­plar del I Pre­mio Otras Voces Otros Ámbi­tos, que orga­ni­za­mos el pasado mes de diciem­bre a la mejor novela publi­cada en 2008 que no hubiera supe­rado 3.000 ejem­pla­res de venta y que otorgó un macro­ju­rado de 100 per­so­nas. Este es el cuarto libro de la semana:

* Tra­ba­jos del reino. Yuri Herrera. Peri­fé­rica (edi­ción 2010). Este libro comencé a leerlo direc­ta­mente en el Hotel, una novela breve de una cali­dad fuera de lo común.

Presente y futuro de la tecnología para leer la mente

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Posted on 12th febrero 2010 by redondomartin in Interfaces

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Es sabido que la indus­tria de los orde­na­do­res anda desde hace unos años tras las tec­no­lo­gías que per­mi­tan leer los pen­sa­mien­tos y la volun­tad de las per­so­nas que los mane­ja­mos para hacer­nos más sen­ci­lla la inter­ac­ción con las máqui­nas o para que per­so­nas mudas pudie­ran hablar sólo usando la mente.

A media­dos de 2008 se anun­ciaba que ya había un orde­na­dor capaz de leer la mente.

Este repor­taje divul­ga­tivo de CBS pro­fun­diza en el estado de esta cues­tión, que estoy ten­tado de lla­mar TAO (Tele­pa­tía Asis­tida por Orde­na­dor). Los avan­ces pro­vie­nen como casi de cos­tum­bre de la Car­ne­gie Mellon. No creáis que esta­mos tan lejos.

Quizá en el futuro aca­be­mos siendo algo bas­tante pare­ci­dos a Pal­mer Eldritch, el per­so­naje de una de las nove­las más raras de Phi­lip K Dick. No nece­si­tando des­pla­zar­nos o mover nues­tros múscu­los bas­tará con nues­tro pen­sa­miento para que diver­sas mani­fes­ta­cio­nes de nues­tra volun­tad en dis­tin­tos pun­tos del espa­cio hagan lo que deseamos.

¿un futuro mejor? Qui­zás si.

Nikola Tesla. El genio al que robaron la luz

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Posted on 11th febrero 2010 by redondomartin in Ingeniería |Libros

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La per­sona de Nikola Tesla (Smil­jan, Croa­cia, 1856 – Nueva York, 1943), el inge­niero más impor­tante del paso del XIX al XX, había ido pasando a un dis­creto segundo o ter­cer plano. Vaga­mente aso­ciado en la mente de los cien­tí­fi­cos al elec­tro­mag­ne­tismo por dar nom­bre a una uni­dad, el tesla, que sirve para cuan­ti­fi­car la den­si­dad de flujo mag­né­tico había pasado len­ta­mente al olvido.

Un olvido que dada la impor­tan­cia de sus inven­cio­nes: la corriente alterna, la radio, el tubo fluo­res­cente y el con­trol remoto entre otros, es a todas luces injus­ti­fi­ca­ble. Este olvido no es casual, en el caso de la corriente alterna, la “gue­rra indus­trial” que man­tu­vie­ron Wes­tinghouse y Tesla con­tra Edi­son, mucho más reco­no­cido, dio un matiz a su invento de gran apli­ca­bi­li­dad, pero de poca popu­la­ri­dad. En el caso de la radio, durante dece­nas de años se atri­buyó la inven­ción a Mar­coni, hasta que el Supremo de EE.UU. dic­ta­minó que exis­tían prue­bas cla­ras y nume­ro­sas de que Tesla no sólo se había anti­ci­pado en su inven­ción sino que la tec­no­lo­gía de Mar­coni hacía uso de paten­tes regis­tra­das con ante­la­ción por el ingeniero.

Nikola Tesla fue deca­yendo len­ta­mente y muy espe­cial­mente con su gran fra­caso, la torre War­den­clyffe, pro­yecto pen­sado para trans­por­tar tanto elec­tri­ci­dad como seña­les a muy larga distancia.

El 150 aniver­sa­rio de su naci­miento, cele­brado en 2006 generó una cierta can­ti­dad de artícu­los en revis­tas téc­ni­cas y en Inter­net. Tam­bién en los círcu­los rela­cio­na­dos con lo para­nor­mal y los ovnis, debido a su creen­cia en la vida mar­ciana y al secre­tismo en que tra­bajó las más de las veces.

Con más de 700 paten­tes y otras tan­tas inven­cio­nes sin regis­trar es junto con Edi­son el impul­sor de la gran trans­for­ma­ción tec­no­ló­gica que se desa­rro­lló a prin­ci­pios del siglo XX y cuyos efec­tos aún per­du­ran. Tesla tra­bajó para Edi­son, pri­mero en Europa y luego en EE.UU. Reco­men­dado por el hom­bre de Edi­son en Europa se pre­sentó ante él direc­ta­mente, y según esta bio­gra­fía man­tu­vie­ron esta conversación:

—Traigo una carta del señor Batchelor.

—¿Bat­che­lor? ¿Algo no va bien por París?

—Todo en orden, que yo sepa, señor.

—Ton­te­rías. En París siem­pre hay algo que anda mal.

Edi­son leyó la sucinta nota de reco­men­da­ción de Bat­che­lor y soltó un bufido. Observó a Tesla con atención.

—“Conozco a dos gran­des hom­bres, y usted es uno de ellos. El otro es el joven por­ta­dor de esta carta”. ¡Caramba! ¡A esto le llamo yo una carta de reco­men­da­ción! A ver, ¿qué sabe hacer usted?

La bio­gra­fía de Mar­ga­ret Che­ney, exce­len­te­mente narrada y docu­men­tada, des­cribe a un per­so­naje tre­men­da­mente com­plejo, un tor­be­llino de ideas, lleno de obse­sio­nes y tras­tor­nos, que a dife­ren­cia de Edi­son no supo o no pudo defen­der la pro­pie­dad de sus paten­tes más impor­tan­tes. En oca­sio­nes, por su capa­ci­dad para pro­du­cir rayos, pare­ciera haber sido una espe­cie de reen­car­na­ción de dios Thor.

Muy dotado para moverse entre la alta socie­dad de Nueva York man­tuvo rela­ción no sólo con Wes­tinghouse, tam­bién con mag­na­tes como JP Mor­gan. Entre sus ami­gos más intere­san­tes y cer­ca­nos se encon­traba uno de los gran­des escri­to­res de la época: Mark Twain.

En esta foto se le ve en el labo­ra­to­rio de Tesla. Pese a cier­tos reve­ses, Nikola alcanzó a ver en vida, siendo rela­ti­va­mente joven el éxito de la apli­ca­ción masiva de la corriente alterna y uno de sus sue­ños de juven­tud, el apro­ve­cha­miento de las cata­ra­tas del Niá­gara para pro­du­cir ener­gía. Ello fue posi­ble gra­cias al patro­ci­nio de Wes­tinghouse, a quien guardó un enorme agra­de­ci­miento, si bien tanto él como el pro­pio Edi­son se bene­fi­cia­ron de sus mejo­res apor­ta­cio­nes ofre­ciendo esca­sas o nulas con­tra­par­ti­das. Lite­ral­mente, como dice el título “le roba­ron la luz”.

El reco­no­ci­miento de haber sido el inven­tor de la radio le llego 8 meses des­pués de su muerte. Posi­ble­mente de haberse resuelto en su momento habría tenido menos difi­cul­ta­des finan­cie­ras en la última época de su vida y quizá habría lle­gado a desa­rro­llar alguna de sus gran­des ambiciones.

Tesla fue un per­so­naje enor­me­mente ade­lan­tado a su época, la gran dife­ren­cia de los inge­nios que con­ce­bía era que en ellos sub­ya­cía la idea de ofre­cer ser­vi­cios y máqui­nas eco­nó­mi­cas que fue­ran acce­si­bles a la prác­tica tota­li­dad de la huma­ni­dad. Toda su vida abordó gran­des retos científico-tecnológicos, encon­trando fre­cuen­te­mente solu­cio­nes genia­les o total­mente nuevas.

Su curiosa tra­yec­to­ria vital, sus sor­pren­den­tes decla­ra­cio­nes a la prensa, sus genia­les inven­tos, sus sono­ros fra­ca­sos y su extraña per­so­na­li­dad con­for­man una peri­pe­cia intere­san­tí­sima. El libro, redac­tado ori­gi­nal­mente en 1981, acaba de ser tra­du­cido al espa­ñol recien­te­mente. En nues­tro país no se había publi­cado una bio­gra­fía de esta cali­dad hasta ahora, por lo que cubre un impor­tante vacío.

La mirada de la autora refleja una gran admi­ra­ción por la capa­ci­dad crea­dora e inven­tiva de este inge­niero genial, que falle­ció en sole­dad, en el hotel se ente­ra­ron unos tres días des­pués, cuando con­tra­vi­niendo una orden suya deci­die­ron no res­pe­tar el car­tel de “no moles­tar”. El gran mago, al que debe­mos la ener­gía eléc­trica de nues­tras ciu­da­des, enmu­de­ció para siempre.

Enton­ces Dios dijo: “Hágase la luz”. Y la luz se hizo. (Géne­sis, I.3)

Edi­to­rial. Tau­rus libros. PVP. 28 €. Autora: Mar­ga­ret Cheney

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